¿Por qué nos vestimos?


Parece una pregunta un poco extraña y absurda, pensarán, pero es el principio de la moda, de los atuendos, de toda vestimenta y ornamentación. Desde mi punto de vista, el porqué de las prendas depende mucho de la época en la que nos situamos.



Los prehistóricos comenzaron a vestirse por una necesidad básica, la de protegerse frente al sol y el frío. Sus actividades diarias se basaban en cubrir necesidades primarias, de alimentación y de protección. Eran nómadas, se trasladaban de un lugar a otro buscando alimentos y mejor clima. En las latitudes donde hacía más calor no precisaban cubrirse su cuerpo de forma completa, mientras que donde el frío apretaba más se fabricaban indumentarias con pieles de animales salvajes.

Algunos pensarán que existen otras razones para andar vestidos en vez de desnudos. Pudor quizás, o por simple decoración y ornamentación de nuestro cuerpo. En la actualidad, también nos vestimos de acuerdo a las condiciones climatológicas que tengamos; lógicamente, vamos menos tapados en primavera y en verano que en otoño o invierno. Pero la diferencia radica en que ya no sólo nos vestimos por protección.

Cuando compramos ropa pensamos en otros aspectos más, como la comodidad, la elegancia, la calidad, la sobriedad, la creatividad, destacar entre el resto. Escogemos accesorios que muchas veces no son estrictamente necesarios, sino que los usamos para darle un punto diferencia a nuestra vestimenta, para complementar nuestro estilo: tirantes, collares, pendientes, anillos... Y los que nos aportan alguna practicidad ya no son tan simples: gafas de sol, sombremos, abrigos, bikinis, zapatos…

La timidez también nos lleva a cubrir demasiado nuestro cuerpo, y la falta de pudor a exhibirlo más allá de lo socialmente correcto. Sin embargo, no creo que este sea el motivo en el que reside el inicio de la moda, pues aún existen tribus cuyas mujeres no se cubren el pecho, o en las que ambos sexos usan un escueto paño para tapar sus zonas íntimas, y aún así, los ornamentos que utilizan es moda.

Sea cual sea el origen de la moda, lo que sí está claro es que desde siempre hemos perseguido diferenciarnos de los demás con nuestra ropa y complementos. En épocas pasadas lo hacían entre clases sociales y sexos, mediante collares, maquillajes o por el largo de los vestidos. Actualmente, la diferenciación se basa en el deseo de destacar, marcar el estilo propio, de llamar más la atención o la aprobación del resto de mortales. Quizás hoy en día seamos más presuntuosos que los propios egipcios.

La conclusión que podemos sacar de todo esto, es que la moda está en continuo movimiento, y se adapta a las condiciones sociales, culturales y económicas de la época y del país del que se trate.